Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Amanecer


La noche ya adivina el día;
Se recortan las siluetas que la oscuridad confundía;
se separan los horizontes que definen la vida,
como si evitaran la confusión
que los atenazaba en la noche que los cubría.
Se abre un nuevo día.

En la aurora se libra el combate de la vida
y la luz concede a cada cosa su brío
y disuelve la bruma de la duda
y levanta el tedio en el que se asfixia.
Se abre un nuevo día.

La noche unía todas las noches que el caos confundía.
Se definen los límites -fronteras- que la luz impone.
No es posible confundirnos de día.

La luz niega al vano anhelo
el deseo de permanecer dentro y quieto;
y lamenta nacer de nuevo al destino.
No es posible evadirse del día.

La noche permite tregua al esfuerzo,
descansa el deseo y acaricia el sueño
en el que se acurruca el miedo;
yergue el cuerpo y reanuda el duelo de vivir de nuevo.
No es posible morir cuando el día renueva la vida.

Noche, día, luz y muerte...
Combate de la vida que anuncia el día.

Volverán las sombras, volverán,
para descansar del cansancio de las formas
y disolver todo esfuerzo.

Volverán en la noche
-tregua en el dolor de la vida-
y promesa de una Aurora última del último día.

(Joan Martínez Porcell., Amanecer






14/05/2015 09:00:00