Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Comentarios del Evangelio. Los pecadores felices


LOS PECADORES FELICES
 
Un leproso (Mt 8,2) se acerca a Jesús y le dice: Si quieres, puedes limpiarme y Jesús le responde: Quiero, queda limpio. Más allá de la curación de este leproso podemos descubrir en estas palabras la misma “lógica” del Reino que Jesús introduce en el mundo. Jesús, por encima de cualquier consideración vino a curarnos, y viene a nuestras vidas para curarnos.

Como contraste a esta actitud misericordiosa de Jesús también podemos descubrir el modo de actuar del mundo, y de modo particular el de los fariseos. Vemos en este mismo pasaje que después de liberar al endemoniado (34) “el pueblo entero salió al encuentro de Jesús, y al verlo, le rogaron que se fuera de allí”. Es que Jesús había dado permiso a los demonios para quedarse en los puercos a cambio de dejar libre al endemoniado y los puercos se habían precipitado por el acantilado. Aquella gente se había quedaban sin puercos. Eso es lo que más les importaba. No les importaba el endemoniado, sino su ganancia. Esta es la “lógica” cruel del mundo.

Los sucesos en los que podemos ver reflejada estas dos maneras de sentir y actuar son constantes y explícitos. El evangelio (Mt 8,16) cuenta que “al anochecer, le presentaron muchos endemoniados; y con su palabra echó a los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo que había dicho el profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”.

Sorprende especialmente que cure un paralítico y que la discusión posterior que mantienen los fariseos no verse sobre la curación y la alegría de volver a andar de nuevo sino sobre la fuente lícita o no de tal poder, hasta el punto de que Jesús (Mt 9, 6) muestra el milagro como una prueba del poder que tiene de perdonar. Pues para que veáis que el hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados, -dice al paralítico-: carga con tu camilla y vete a tu casa Aunque parezca mentira el escándalo de los fariseos ante la actuación de Jesús les impide ver lo esencial. Para ellos lo de menos es que el paralítico ande. Lo que les preocupa es no poder controlar con sus normas este poder que Jesús pone al servicio del amor que Dios nos tiene. No debe extrañarnos que esto que ellos no valoran: que el paralítico ande, es justamente lo que más valora él. Estamos ante la colisión frontal de dos lógicas irreconciliables.

Después de llamar a Mateo, “muchos pecadores vinieron y se pusieron a la mesa con Jesús y sus discípulos” Claro. No debe extrañarnos. En compañía de Jesús los pecadores están seguros y -como es habitual- hasta allí llegan los fariseos para molestar. Jesús les responde con una claridad que nunca deberíamos olvidar: no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Esta es la conciencia que Jesús tiene respecto de su misión. Y por si alguien lo duda, añade: Id y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Uno puede interpretar lo que quiera, pero no se puede negar que estas palabras son muy claras. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores es decir, que no sólo estamos felices los pecadores con Jesús sino Jesús con nosotros. Los que sobran son los fariseos tan sanos ellos.






16/11/2018 09:00:00