Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Comentarios del Evangelio. Sentirse mal


SENTIRSE MAL
 
Dice el evangelio (Mt 4, 24) que “Le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó”. Le traían todos los que se sentían mal, fuera cual fuera el mal que los aquejaba. Se acercan a Jesús “endemoniados, lunáticos y paralíticos”. Siempre hay alguna cosa que nos aqueja y hace sufrir. Jesús vino a curar nuestras dolencias. Jesús vino a predicar el Reino “curando todas las enfermedades y dolencias del pueblo”.

Jesús pone una condición: “Si vuestra justicia no supera la de la ley y la de los fariseos no entrareis en el Reino de Dios”. La ley no es suficiente. Es más, la ley de los fariseos no es la que anuncia Jesús, ni la que rige su Reino. Así que habrá que pasarse a esta nueva lógica, aunque seas maestro de la ley antigua. Y esto afecta incluso a nuestra relación con el Padre.

No es suficiente rezar. “Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt. 6,6) No hagas la oración de los charlatanes porque tu Padre Dios “conoce las necesidades que tenéis antes de que vosotros le pidáis” Cuando intentas convencer a Dios con tu oración es porque en el fondo no te crees que te conoce o que le importas. Por eso hablas tanto. Y no hace falta en absoluto. Este es el núcleo de nuestra conversión.

"No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban” (Mt 6, 19) No atesoréis en la tierra, que no sirve para nada y agobia. “Atesorad más bien en el cielo” Eso trae muchas ventajas. “Amontonad más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben” (Mt 6, 20) En el cielo, “no hay polilla”, es decir, no pasa el tiempo. “Ni los ladrones roban”, cosa bastante frecuente en las cosas de aquí. Sabrás si has dado el paso si miras tu corazón, porque -y eso es ley segura- “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21) Tú eliges. En el cielo tu corazón es conocido, está seguro y le importa poco el paso del tiempo. En la tierra, venga charlar, miedo e inseguridad.

(25) “No os angustiéis por vuestra vida” que no puedes hacerla mejor o más larga “por mucho que caviles” Deja esto a los “paganos” (32) que se afanan por todo esto porque no saben que tienen un Padre como el tuyo. “Vuestro Padre ya sabe” de que tenéis necesidad. Así que tu “busca el Reino de Dios y su justicia” (33) y “todo eso” que te preocupaba como buen pagano, “se os dará por añadidura”. Dios conoce y sabe. De sobras. En Jesús soy conocido, seguro y amado y además no hay que convencerle de que existes. “A cada día le bastan sus problemas” (34), que después de lo oído son muy pocos.
 






26/10/2018 18:43:00