Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Homilía anónima sobre el sábado santo

¡despierta tú que duermes!


El Padre conoce los sentimientos y las palabras del Hijo y acoge, no lo que es fruto de una apropiación indebida del hombre, sino lo que se expone por la sabiduría de Cristo. Por tanto, puedes orar, pero no puedes engatusar ni engañar a Dios, ni recibirás el perdón si primero no lo has concedido tú mismo (Obra incompleta sobre Mateo. Homilía 14).

Esta Antigua «Homilía sobre el sábado santo» se nos propone en el oficio de lecturas del sábado santo, el día en que la Iglesia está en silencio, todavía en contemplación de la muerte de Jesús y en la espera de su resurrección.

“¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; gran silencio y soledad. Gran silencio porque el Rey duerme. La tierra temió sobrecogida porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios en la carne ha muerto y ha descendido a sacudir el reino del abismo. Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la ove-ja perdida. Quiere descender a visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Dios y su Hijo van a liberar de sus dolores a Adán y a Eva, que se encuentran en prisión. El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, entró donde ellos. Al verlo nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: Mi Señor esté con todos.

Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: Y con tu espíritu. Y tomándolo por la mano lo sacude diciendo: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz». Yo soy tu Dios que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo: tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: Salid; y a los que se encuentran en las tinieblas: iluminaos; y a los que habían muerto: levantaos.

A ti te mando: ¡despierta tú que duermes!, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. ¡Levántate, obra de mis manos! Levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. ¡Levántate, salgamos de aquí! Tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible naturaleza. Por ti yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti yo, el Señor, he revestido tu naturaleza de siervo; por ti yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti, hombre, he compartido la debilidad humana, pero luego he llegado a ser libre entre los muertos.

Por ti que fuiste expulsado del jardín he sido entregado a los judíos en el jardín, y en el jardín he sido crucificado. Contempla los salivazos de mi cara que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas que he soportado para reformar de acuerdo con mi imagen tu belleza perdida.”







20/11/2016 10:30:00