Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, párroco de la Basílica de la Merced de Barcelona,
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Inéditos: Alcher de Clairvaux 4

El alma vivifica el cuerpo


Por todo lo dicho, el alma es lo que anima al cuerpo a vivir, esto es, lo vivifica.

El espíritu es la misma alma por su naturaleza espiritual, y se llama espíritu por lo que insufla en el cuerpo. Alma y espíritu son lo mismo en el hombre, aunque a uno se le designe espíritu y al otro alma. Se dice espíritu por la naturaleza y alma por la vivificación. La esencia es la misma pero las propiedades son distintas. Pues uno e idéntico espíritu se dice espíritu para sí mismo y alma para el cuerpo.

Es espíritu en cuanto es una sustancia racional por lo dicho anteriormente, y alma en cuanto que es vida del cuerpo, por lo que se dice: “quien pierda su vida por mí, ése la salvará.” (Luc, IX,24); esto es, todo el que por Dios desprecie de buen grado esta vida que es temporal y mortal por la vivificación del cuerpo por el alma, en el futuro recibirá no solo la vida del cuerpo por el alma, sino la vida eterna y la inmortalidad.

El alma humana puede llamarse indiferentemente alma o espíritu, porque tiene ser en el cuerpo y fuera de él: no son -como piensan algunos- dos almas, sensual y racional, una por la que el hombre vive, y otra por la que sabe, sino que una y la misma alma en sí misma vive por el intelecto y ofrece la vida al cuerpo por el sentido. El cuerpo humano no puede vivir ni nacer sin el alma racional, aunque vegete, se mueva, crezca y reciba forma humana en el útero antes de recibir al alma racional.

Del mismo modo que observamos que los matorrales y las hierbas se mueven y crecen sin alma. La vida del alma es doble; una por la que vive en la carne y otra por la que vive en Dios. Puesto que en el hombre hay dos sentidos, uno interior y otro exterior, y ambos tienen su bien en lo que hacen.

El sentido interior se rehace en la contemplación de la divinidad y el sentido exterior en la contemplación de la humanidad. Por esta razón Dios se hizo hombre para que todo hombre se gozara en Él, y toda la conversión del hombre fuese hacia Él mismo, y todo el amor del hombre fuese, en sí mismo, de igual modo que por el sentido carnal se muestra la carne y por el sentido de la mente se muestra la contemplación de la divinidad.

 
(Alcher de Clarvaux. LIBRO DEL ESPÍRITU Y DEL ALMA cap. 9 PL. XL)





20/03/2017 09:00:00