Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Inéditos: Alcher de Clairvaux 5

La mirada recta


Espíritu significa varias cosas. Se dice Espíritu de Dios, al soplo de aliento que, recibido por el corazón y también por el cuerpo, contiene el aliento necesario para la vida mortal. Propiamente este espíritu no puede llamarse alma, porque se disuelve en la variedad del aire. Se dice espíritu al alma del hombre o de las bestias. Se dice espíritu a la mente racional, donde está presente la imagen y el conocimiento de Dios.

La mente es el ojo del alma, libre de toda mancha corporal, la razón es la mirada de la mente, y la visión es el intelecto. Estas tres cosas son necesarias en toda alma: que tenga unos ojos sanos, que razone, y que vea. Tiene ojos sanos cuando está limpia y exenta de las pasiones mortales. Considera cuando fija los ojos de la contemplación en la luz de Dios. Ve cuando, en aquella contemplación, descubre cuanto gozo hay, cuanta alegría, cuanta seguridad, cuanta serenidad y cuanto deleite.

La salud la hace segura, la mirada recta, la visión feliz. Cuando está libre de toda impureza y limpia de mancha, precisamente entonces, se posee a sí misma con agrado, no se teme a sí misma, y no se angustia por culpa alguna; y entonces, con una gran e increíble confianza se dirige hacia Dios, esto es, hacia la misma contemplación de la verdad.

La mirada recta favorece la visión misma de Dios, que es el fin de la mirada. Así pues, el alma primero es sanada, una vez sanada es conducida, y una vez conducida es restaurada. Espíritu es cierta fuerza del alma, una mente inferior, donde se establecen las semejanzas con las cosas corporales. Este espíritu no es un cuerpo sino semejanza del cuerpo. Las cosas que son vistas con el espíritu no son corporales sino imágenes corporales.

La cara de un hombre (foris secus: forastero) nos es conocida y nuestra memoria guarda su imagen, ciertamente incorpórea, pero semejante al cuerpo. La belleza de este mundo admirable está presente fuera de nosotros, pero tiene su imagen en nuestra memoria, ciertamente incorpórea pero semejante a lo corpóreo, y a la cual volvemos cuando pensamos en ella con los ojos cerrados.

Lo que un cuerpo es a un lugar para los sentidos del cuerpo, lo es la semejanza del cuerpo para la mirada del alma y lo que es la intención de la voluntad para unir la visión al cuerpo visto, es la misma intención de la voluntad para unir la imagen del cuerpo que está en la memoria con la visión de quien piensa. El conocimiento de la verdad y el amor de la virtud es por lo que se dice que aquel espíritu está hecho a imagen y semejanza de Dios. Imagen porque es racional, y semejanza porque es espiritual.
(Alcher de Clarvaux.

LIBRO DEL ESPÍRITU Y DEL ALMA cap. 10 PL. XL)





20/04/2017 09:00:00