Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Inéditos: Alcher de Clairvaux 6

La inteligencia es la vista de la mente; la sabiduría es su gusto


Mente se dice de µἡṿἡ. El griego µἡṿἡ se dice luna en latín. Igual como la luna crece y decrece, y se cambia en varios estados, pero se restablece en lo que fue con perfecta novedad; así la mente unas veces introduce la cabeza en las cosas más altas, otras veces decide en las más bajas, otras veces refiriéndose a sí misma, refuta cosas falsas con cosas verdaderas; ya se doblega para regir las cosas corporales, ya se sujeta a examinar o reflexionar las razones eternas.

La razón es la mirada de la mente por la que discierne el bien y el mal, elige las virtudes y ama a Dios. La mente capaz de todas las cosas y con la semejanza clara de todas las cosas, se dice que es todas las cosas con cierta potencia natural y con natural dignidad. Por lo tanto, por la inteligencia comprende las causas invisibles de las cosas, y por las pasiones del sentido recibe las formas visibles y actuales. Ya por el sentido va a lo sensible, ya por la inteligencia asciende a lo invisible, atrae hacia sí misma las semejanzas de las cosas, conoce lo presente, entiende lo ausente, inquiere lo desconocido y descubre cosas nuevas.

La luz racional e intelectual por la que razonamos, entendemos y sabemos, la llamamos mente de tal modo está hecha a imagen de Dios, que se forma por la misma verdad sin la oposición de ninguna esencia. Por todo lo dicho, la mente es lo que sobresale en el alma: la fuerza más excelente del alma es aquella de la que procede la inteligencia. Generalmente entiende la misma verdad por la inteligencia, la ama por la sabiduría. La sabiduría es el amor o mejor el sabor del bien ya que se dice del sabor. La inteligencia es la vista de la mente; la sabiduría es su gusto. Aquella se contempla, ésta deleita.

Cuando queremos ascender de lo inferior a lo superior, primero se nos presenta el sentido, después la imaginación, a continuación, la razón, el entendimiento y la inteligencia, y en lo más alto la sabiduría. La sabiduría del hombre es la piedad, esto es, el culto a Dios. El sentido es la fuerza del alma que percibe las formas presentes y corpóreas de las cosas corporales. La imaginación es la fuerza del alma que percibe las formas corpóreas de las cosas corporales ausentes. El sentido percibe las formas en la materia, la imaginación fuera de la materia. Aquello que se forma desde lo exterior lo llamamos sentido, y aquello mismo cuando es conducido hacia lo más íntimo, lo llamamos imaginación. La imaginación se origina del sentido y según las diversidades del mismo así son sus variaciones.

LIBRO DEL ESPÍRITU Y DEL ALMA cap. 11 PL. XL





20/05/2017 09:00:00