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Soy sacerdote católico, 
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Inéditos: Hugo de San Víctor 3

El papel de la imaginación


Hugo de San Victor., De Unione corporis et spiritus. Jacques Paul Migne., P.L 177. (285-294)

Así pues la imaginación es una semejanza del sentido en lo más alto del espíritu material, y efectivamente da forma racional a la corporal y alcanza la racional. En efecto, el sentido, ya sea por la vista, ya por el oído, o por el olfato, por el gusto o por el tacto, se forma tocando el cuerpo extrínseco, y la misma forma concebida por contacto con el cuerpo es llevada a lo intrínseco abandonando cada uno de los sentidos y volviéndola hacia dentro la recoge bien ordenada en el almacén de la fantasía, y la vuelve imaginación imprimiendo espíritu en la parte más pura del cuerpo.

La imaginación que en los animales brutos no pasa del almacén de la fantasía, en los racionales en cambio avanza hasta la racional, donde alcanza la misma substancia inmaterial del alma y provoca el discernimiento. Por tanto, la imaginación no es más que una representación corporal, concebida por contacto extrínseco de los sentidos materiales del cuerpo, y conducida por esos mismos sentidos hacia el interior a la parte material más pura del espíritu y grabada en él.

Aunque en los (animales) racionales esta resulta más pura, se abandona cuando alcanza la sustancia del alma inmaterial y racional; aunque allí permanece fuera de su esencia, porque es una representación corporal y se fundamenta en el cuerpo. Si la sustancia racional es luz de la material; la imaginación, en cambio, en cuanto imagen del cuerpo, es una sombra.

Por lo tanto, después que la imaginación asciende hasta la razón, es como una sombra que llega a la luz, y se suma a la luz. En cuanto que llega a ella, se descubre y delimita; pero en cuanto que se suma a ella, la oscurece, la envuelve, la oculta y esconde.

Y puesto que la misma razón en la mera contemplación la toma como un vestido, la misma imaginación está fuera y cerca de ella para que fácilmente pueda desnudarse y despojarse de ella. Si verdaderamente se adhiere a ella con deleite, como si la propia imaginación le hiciese de piel, tampoco puede despojarse sin dolor de aquella a la que está unida con amor. De aquí que las almas separadas de los cuerpos, todavía pueden tener pasiones corporales, porque evidentemente aún no están purificadas de las inclinaciones corporales.

Efectivamente el mismo espíritu tiene en su naturaleza cierta mutabilidad según la que se acerca para vivificar el cuerpo, en la que aquella sustancia inmaterial y espiritual en nada renuncia a su pureza, y como si al asumir el cuerpo se encontrara ante la más gruesa de sus peculiariedades.

Es una cierta unión que si se realiza de forma natural, aunque implica cambio, no sufre corrupción. Pero que si por el contrario es defectuosa, corrompe su más pura naturaleza por lo mismo que la obliga a pasar a la participación con los fines más oscuros de la naturaleza. Y este defecto cuanto más profundo se adhiere en el alma mientras permanece en el cuerpo tanto más difícilmente lo deja al separarse del cuerpo: y aunque suprima la causa de la pasión, no suprime la pasión. Como quiera que el alma misma, en cuanto afectada por el deleite del cuerpo trae consigo cierta corporeidad, y los mismos pensamientos deformados por las imágenes materiales están tan hondamente impresos en ellos que no desaparecen una vez abandonado el cuerpo.

Los que en esta vida se afanaron en purificarse de tales impurezas, una vez traspasados de aquí, permanecen inmunes a la pasión corporal, porque nada material se llevan consigo. Así pues, por el sentido y la imaginación hay un cierto perfeccionamiento desde el más bajo y último de los cuerpos hasta el espíritu inmaterial, ya que ambos se dan en el espíritu material. Después del cuerpo y próxima al espíritu inmaterial está la imaginación, por la que el alma está afectada por la unión con el cuerpo, sobre la cual está la razón que actúa en la imaginación.

Después la razón pura por encima de la imaginación, en cuya razón está lo más alto del alma por encima del cuerpo. Cuando el alma sube hasta Dios, la primera es la inteligencia, que es la razón formada de lo interior, porque la razón al acudir para unirse a la presencia divina, aquello que informa la cima de la razón causa la sabiduría, o inteligencia, igual que la imaginación que informa la razón de las cosas de abajo, causa la ciencia.

De qué modo la palabra de Dios es una, es decir el Verbo encarnado; y también viva, eficaz, penetrable etc. Y de como todo es desnudo y evidente para Dios; y del sacerdocio de Cristo.
 
Est itaque imaginatio similitudo sensus, in summo corporalis spiritus, et in imo rationalis corporalem informans et rationalem contingens. Sensus namque sive per visum, sive per auditum, sive per olfactum, sive per gustum, sive per tactum, extrinsecus corpus contingens formatur, ipsamque formam ex corporis contactu conceptam intrinsecus reducens per meatus singulis sensibus emittendis et revocandis introrsum dispositos ad cellam phantasticam colligit, eamque illi parti puriori corporei spiritus imprimens imaginationem facit. Quae quidem imaginatio in brutis animalibus phantasticam cellam non transcendit; in rationalibus autem usque ad rationalem progreditur, ubi ipsam incorpoream animae substantiam contingit, et excitat discretionem. Ergo imaginatio nihil aliud est quam similitudo corporis, per sensus quidem corporeos ex corporum contactu concepta extrinsecus, atque per eosdem sensus introrsum ad partem puriorem corporei spiritus reducta, eique impressa. Haec autem in rationalibus purior fit, ubi ad rationalem et incorpoream animae substantiam contingendam defecatur; tamen illic quoque extra substantiam illius manens, quia similitudo corporis est et fundatur in corpore. Rationalis autem substantia corporea lux est; imaginatio vero, inquantum corporis imago est, umbra est. Et idcirco postquam imaginatio usque ad rationem ascendit, quasi umbra in lucem veniens, et luci superveniens, inquantum ad eam venit, manifestatur, et circumscribitur; inquantum illi supervenit, obnubilat eam, et obumbrat, et involvit, et contegit. Et siquidem ratio ipsa sola contemplatione eam susceperit quasi vestimentum, ei est ipsa imaginatio extra eam, et circa eam quo facile exui et spoliari possit. Si vero etiam delectatione illi adhaeserit, quasi pellis ei fit ipsa imaginatio, ita ut non sine dolore exui possit, cui cum amore inhaesit. Hinc est quod animae corporibus exutae, corporalibus adhuc passionibus teneri possunt, quia videlicet a corruptione corporalium affectionum nondum mundatae sunt. Habet namque et ipse spiritus quamdam in sua natura mutabilitatem, secundum quam corpori vivificando appropinquat, in qua illa spiritualis et incorporea substantia nonnihil suae puritatis deponit, et quasi quamdam grossiori proprietate corpori assumendo occurrit. Quae quidam coaptatio, si secundum solam naturam fit, mutationem habet, corruptionem non habet. Sin autem vitiosa est, in hoc ipso puriorem naturam corrumpit, quod eam ad consortium ignobilioris terminos naturae transire compellit. Et hoc vitium quanto altius animae in corpore manenti inhaeserit, tanto difficilius a corpore discedentem deserit: et non tollitur passio, etiam eum tollitur causa passionis. Ipsa quippe anima, inquantum delectatione corporis afficitur quasi quamdam corpulentiam trahens, in eadem phantasiis imaginationum corporalium deformatur, eisdemque alte impressis etiam soluta corpore non exuitur. Quae vero in hae vita se ab ejusmodi faeculentia mundare studuerint, hinc exeuntes quia nihil corporeum secum trahunt, a corporali passione immunes persistunt. Sic itaque ab infimis et extremis corporibus sursum usque spiritum incorporeum, quaedam progressio est per sensum et imaginationem; quae duo in spiritu corporeo sunt. Postea in spiritu incorporeo proxima post corpus est affectio imaginaria, qua anima ex corporis conjunctione afflicitur, supra quam est ratio in imaginationem agens. Deinde ratio pura supra imaginationem, in qua ratione supremum est animae a corpore sursum. Quando autem ab anima sursum itur ad Deum, prima est intelligentia, quae est ratio ab interiori formata, quia rationi concurrens conjungitur praesentia divina, quae sursum informans rationem facit sapientiam, sive intelligentiam, sicut imaginatio deorsum informans rationem, scientiam facit.
Quomodo sermo Dei unus est, scilicet Verbum incarnatum; ítem virus, efficax, penetrabilis etc. Et quomodo omnia nuda at aperta sint Deo; et de sacerdotio Christi






05/10/2014 09:00:00