Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Inéditos: Hugo de San Víctor

Si no somos ángeles que vuelan, sin embargo somos hombres que caminan


Hugo de San Victor., De Unione corporis et spiritus. Jacques Paul Migne., P.L 177. (285-294)

“Lo nacido de la carne es carne y lo nacido del espíritu es espíritu” (Jn 3). Si no hubiera nada en medio entre el espíritu y el cuerpo, no podrían acomodarse el espíritu con el cuerpo ni el cuerpo con el espíritu.

Entre el cuerpo y el espíritu hay mucha diferencia; y por sí mismos los dos son muy distintos. Hay algo pues, por lo que el cuerpo asciende de modo que se acerque al espíritu, y viceversa, algo por lo que el espíritu desciende de modo que se acerque al cuerpo.

Aquello por lo que asciende el cuerpo es lo más alto del cuerpo; y, a su vez, aquello por lo que desciende el espíritu, es lo más bajo del espíritu. Sin embargo, no todos los cuerpos son de la misma naturaleza ya que unos son más altos y otros más bajos, y los de más arriba casi sobrepasan la naturaleza material.

De modo semejante entre los espíritus, unos son más altos y otros más bajos, y los de más abajo, están casi caídos por debajo de la naturaleza espiritual, para que de este modo las cosas más bajas se unan con las más altas. Moisés sube a la montaña, y Dios desciende a la montaña. No se hubieran encontrado a menos que Moisés hubiera ascendido y Dios hubiera descendido. Existen importantes misterios en todas estas cosas. Asciende el cuerpo y desciende el espíritu.

Asciende el espíritu y desciende Dios. Por donde asciende el cuerpo, es lo más alto del cuerpo. Por donde desciende el espíritu es lo más bajo del espíritu. A su vez por donde asciende el espíritu es lo más alto del espíritu; y por donde desciende Dios es lo más bajo de Dios. El cuerpo asciende por el sentido, el espíritu desciende por la sensibilidad. Asimismo, el espíritu asciende por la contemplación y Dios desciende por la revelación.

En la revelación hay teofanía, en la contemplación inteligencia, en la sensibilidad imaginación, en el sentido el material de la sensibilidad y el origen de la imaginación. Contemplad la escalera de Jacob, que estaba en tierra, y su parte más alta tocaba los cielos.

El cuerpo es tierra, Dios el cielo. Las almas ascienden por la contemplación desde lo más bajo hasta lo más alto. Desde el cuerpo hasta el espíritu mediante la percepción de la sensibilidad. Desde el espíritu hasta Dios, mediante la contemplación y la revelación. Ahora bien el Señor apoya una escalera, para que las cosas más altas se inclinen hacia las más bajas. Subámonos con atención, en la medida de nuestras posibilidades, porque, aunque no podemos todo, tal vez algo podemos.

Si no somos ángeles que vuelan, no obstante, somos hombres que caminan. No necesitan escalera los ángeles que vuelan por la contemplación divina; sino los hombres que caminan con dificultad, o al menos por más tiempo, van y vienen por la razón humana. No creo que los ángeles buscasen una escalera por su propio bien, sino para enseñar a los hombres lo que debían hacer con ella. De lo más bajo hasta lo más alto hay subida. Primero aplícate a las cosas más bajas, para que, empezando por ellas, subas en orden hasta las más elevadas.

En este mundo material existen cuatro elementos distintos con cualidades propias, a saber: tierra, agua, fuego, aire. Pero de ellos, únicamente la tierra es inmóvil por sí misma, ya que no puede moverse, a menos que sea empujada por fuera. Los otros tres son mudables, ya que se mueven por sí mismos, sin impulso exterior. No obstante entre ellos hay esta diferencia, que el agua puede asirse, de modo que no se mueva, y en cambio el aire y el fuego no.

Por el contrario, el aire no puede mantenerse quieto, pero puede presentirse. El fuego no puede mantenerse quieto, de modo que no se mueva, ni presentirse, de modo no se disipe. Así pues todas las cosas pueden mantenerse quietas exteriormente o presentirse, aunque puedan moverse por fuera, de modo que se muevan, si son inmóviles, o de modo que se muevan más, si apenas son. Únicamente el fuego tiene todo el movimiento en sí y por sí mismo, ya que no puede mantenerse, ni moverse desde fuera.
 

DE UNIONE CORPORIS ET SPIRITUS Hugo de San Victor., De Unione corporis et spiritus. Jacques Paul Migne., P.L 177. (285-294)
Quod natum est ex carne caro est, et quod natum est ex spiritu est (Jn 3). Si nihil inter spiritum et corpus medium esset, neque spiritus eum corpore, neque corpus cum spiritu convenire potuisset. Multum autem distat inter corpus et spiritum; longe sunt a se duo haec. Est ergo quiddam quo ascendit corpus, ut appropinquet spiritui, et rursum quiddam quo descendit spiritus, ut appropinquet corpori. Id quo ascendit corpus, altius corpore est: et iterum id quo descendit spiritus inferius est spiritu. Sed et ipsa corpora non omnia eiusdem qualitatis sunt, sed facta sunt alia snperiora, alia inferiora, alia suprema, et corpoream naturam pene transcendentia. Simililer et spirituum sunt alii superiores, alii inferiores, alii infimii, et pene infra spiritualem naturam prolapsi, ut in hunc modum ínfima cum summis copulentur. Ascendit Moyses in montem, et Deus descendit in montem. Nisi ergo Moyses ascendisset et Deus descendisset, non convenissent in unum. Magna sunt in his omnibus sacramenta. Ascendit corpus, et descendit spiritus. Ascendit spiritus, el descendit Deus. Quo ascendit corpus, superius est corpore. Quo descendit spiritus, inferius est spiritu. Rursum quo ascendit spiritus, superius spiritu: et quo descendit Deus, inferius Deo. Corpus sensu ascendit, spiritus sensualitate descendit. Item spiritus ascendit contemplatione, Deus descendit revelatione. Theophania est in revelatione, intelligentia in contemplatione, imaginatio in sensualitate, in sensu instrumentum sensualitatis, et origo imaginationis. Vide scalam Jacob, in terra stabat, et summitas eius coelos tangebat. Terra corpus, coelum Deus. Ascendunt animi contemplatione ab infímis ad summa. A corpore ad spiritum, mediante sensu sensualitate. A spiritu ad Deum, mediante contemplatione et revelatione. Dominus autem scalae innititur, ut ad infima suprema inclinentur. Ascendamus igitur et nos consideratione, quantum possumus, quia etsi totum non possumus, forte aliquid possumus. Si non sumus angelí volantes, tamen summus homines ambulantes. Angeli scala non indigent qui volant divina contemplatione; sed homines qui repunt, vel, si amplius, ambulant humana ratione. Ego non puto angelos scalam quaesivisse propter se, sed ut homines docerent quid facere debeant ipsi. Ascensus est ab infimis ad suprema. Pone ergo primum quae infima sunt, ut ab illis incipiens ordine ad superiora conscendas. Sunt igitur in hoc mundi corpore quatuor elementa propriis qualitatibus distincta, id est terra, aqua, ignis, aer. Sed ex his primum, id est terra sola per se immobilis est, quia moveri non potest, nisi extrínsecus impellatur. Reliqua tria mobilia sunt, quia per se moventur sine impulsu extrinseco. Hoc tamen interest quod aqua teneri potest, ut non moveatur, aer et ignis non possunt. Rursum aer ad statum teneri non potest, ad praesentiam potest. Ignis vero nec ad statum tenetur, ut non moveatur, nec ad praesentiam, ut non elabatur. Quaequnque ergo extrinsecus sive ad praesentiam, sive ad statum teneri possunt, extrinsecus etiam moveri possunt, vel ut moveantur, si immobilia sunt, vel ut amplius moveantur, si minus sunt. Solus ignis sicut teneri non potest, sic etiam extrinsecus moveri non potest, in se omnem motum habens et ex se.






05/09/2014 09:00:00