Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Inéditos: San Agustín 3

De Agone Christiano Liber Unus. PL 40. El combate cristiano (Obras de San Agustín BAC Tomo XII. Tratados Morales)


LA FE EN LA ENCARNACIÓN DE CRISTO

19. Creamos, pues, en la inmutable Trinidad al mismo tiempo que en la dispensación temporal realizada por la salud del género humano. No escuchemos a los que dicen que el Hijo de Dios, Jesucristo, es un puro hombre, aunque tan justo, que mereció ser llamado Hijo de Dios. La disciplina católica los arrojó fuera de su seno, porque, engañados con el apetito de gloria vana, se empeñaron en discutir reñidamente en qué consiste la Verdad y Sabiduría de Dios, y qué significa en el principio era el Verbo, por quien fueron hechas todas las cosas, y cómo el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

CRISTO TUVO UN CUERPO VERDADERO

20. No escuchemos a los que dicen que el Hijo de Dios no asumió un verdadero hombre, ni nació de mujer, sino que mostró a los que lo vieron una carne falsa y una imagen simulada de cuerpo humano. Ignoran que la substancia divina, al gobernar todas las criaturas, no puede recibir mancilla en absoluto. Ellos mismos confiesan que este sol visible esparce sus rayos sobre toda la inmundicia y corrupción de los cuerpos, y esos rayos se mantienen limpios y puros. Si, pues, cosas visibles y limpias pueden ser tocadas sin mancharse por cosas visibles y sucias, ¿cuánto mejor pudo la inmutable Verdad, al tomar el alma por el espíritu y el cuerpo por el alma, asumir al hombre entero y liberarlo de todas las enfermedades sin padecer contaminación? Por eso se angustian sobremanera temiendo lo imposible, a saber, que la Verdad se mancille con la carne humana. Entonces afirman que mintió la Verdad. Cristo nos encargó: poned en vuestros labios: «Sí. sí»; «No, no»; y el Apóstol clama: no había en Él «Si» y «No»; tan sólo había «Sí». Y éstos defienden que su cuerpo fue una carne falsa. Por lo visto, les parece que no imitan a Cristo si no mienten a los que les escuchan.

CRISTO TUVO MENTE HUMANA

21. No escuchemos a los que confiesan a la Trinidad en una sola substancia eterna, pero osan decir que ese hombre que fue asumido dentro de la dispensación temporal, no tuvo mente humana, sino solo el alma y el cuerpo. Esto es tanto como decir: no fue hombre, aunque tuvo miembros humanos. También los brutos tienen alma y cuerpo, pero carecen del entendimiento, que es propio de la mente. Si hemos, de anatematizar a los que niegan que Cristo tuvo cuerpo humano, me maravilla que éstos no se sonrojen al negar a Cristo lo mejor que tiene el hombre. Es lamentable la mente humana si es superada por su cuerpo. Ahora bien: en Cristo no ha sido reformado el espíritu, y, en cambio, el cuerpo humano recibió ya la dignidad de una forma celeste. Pero Dios nos libre de creer tal cosa, inventada por una ceguera temeraria y por una locuacidad engreída.

(De Agone Christiano Liber Unus. PL 40. El combate cristiano. Obras de San Agustín BAC Tomo XII. Tratados Morales. capítulos XVII-XIX)





20/10/2015 09:05:00