Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

La Biblia ¿dice la verdad?

Criterios de historicidad del Evangelio


Por criterios fundamentales de historicidad se entienden los criterios que tienen un valor propio y que, por tanto, autorizan un juicio cierto de autenticidad historia. Estos criterios no se han de aplicar de forma exclusiva, sino en su conjunto, y son los siguientes:

1. Criterio de múltiple fuente. Es la coincidencia de fecha proveniente de fuentes diversas. Se puede considerar como auténtica una fecha evangélica sólidamente testimoniada en todas las fuentes, o en la mayor parte de los Evangelios y de otros escritos del Nuevo Testamento. Este criterio es de uso corriente en la historia. Cuando un mismo hecho está testimoniado por diversas fuentes independientes, merece ser reconocido como auténtico. También vale la pena considerar aquí la existencia de otras muchas fuentes externas que nos proporcionan datos que coinciden con los relatos evangélicos, pero que provienen de escritos contemporáneos no bíblicos. Su importancia es muy interesante ya que no pretenden dar ningún tipo de testimonio de la fe en Cristo ni en la Iglesia; sólo proporcionan constatación histórica de unos hechos o de la influencia que ejercen en otros elementos de la historia de los hombres.

2. Criterio de discontinuidad. Se trata de la discrepancia de las concepciones evangélicas frente a las concepciones habituales en la época de Jesús. Se puede considerar como auténtico un dato evangélico, sobre todo si se trata de palabras o actitudes de Jesús, cuando no se pueden reducir o deducir de las concepciones del judaísmo o de la Iglesia primitiva. Por ejemplo, Jesús llama a Dios, Abbá, es decir, Padre, pero esto resulta inaudito en el judaísmo antiguo. Jesús tampoco habla como los otros profetas diciendo: «así habla Yahvé», sino que utiliza la fórmula: «En verdad yo os digo», que era ciertamente inusual entre los judíos. Naturalmente no hemos de hacer de este criterio un uso excluyente. Jesucristo fue un judío de su época y, por tanto, es lógico que en él se den expresiones, usos y costumbres del momento histórico concreto.

3. Criterio de conformidad. Se da cuando el relato evangélico es conforme a la historia del momento. Hay una gran conformidad de los relatos evangélicos con el ambiente palestino y judío de la época de Jesús, tal y como lo conocemos por la historia, la arqueología y la literatura. De hecho, la descripción del ambiente cultural, social y económico de Palestina, tal y como aparece en los Evangelios es imagen fiel de la Palestina de entonces. Estas descripciones dan razón fiable del relato evangélico. Por otra parte, se puede considerar como auténtico un hecho, una frase o un gesto de Jesús que está en estrecha conformidad no sólo con su época y ambiente, sino también y sobre todo, con la enseñanza del mensaje de Jesús, es decir, fundamentalmente con la instauración del Reino mesiánico. Por ejemplo, las parábolas aparecen siempre como explicación del Reino y tienen siempre el tema del Reino como centro. Así mismo, las bienaventuranzas son la carta magna del Reino y las peticiones del Padrenuestro están íntimamente unidas a la proclamación del Reino.

4. Criterio de explicación necesaria. Se da cuando el relato evangélico se presenta como la explicación de hechos inexplicables. Si ante un conjunto considerable de hechos o de datos que exigen una explicación coherente y suficiente, se ofrece una explicación que ilumina y agrupa armónicamente todos estos elementos, que por otro lado continuarían siendo enigmáticos, podemos concluir que estamos delante de un dato auténtico y verdadero. Por ejemplo, los milagros de Cristo o los aceptamos como explicación de una serie de hechos importantes, o los dejamos sin explicación razonable. Por otro lado, si Jesús no hizo milagros no se explica la exaltación de la gente delante de Jesús ni la fe de sus apóstoles.

5. Criterio de estilo propio de Jesús. Existen en el lenguaje y en la manera de obrar de Jesús, ciertos rasgos característicos que configuran su estilo personal. Este estilo se ha llegado a conocer por los criterios anteriormente citados. Por ello puede denominarse criterio secundario o derivado, pero una vez conocido, el estilo de Jesús se convierte en un criterio más de autenticidad. Así por ejemplo la parábola del hijo pródigo sólo está transcrita en Lucas y no por ello nadie ha de dudar de su autenticidad porque está avalado por el criterio de estilo personal de Jesús. El estilo de Jesús, a la hora de hablar es muy peculiar. Con frecuencia enseñaba con parábolas; los rabinos también lo hacían; pero las parábolas de Jesús son originales, son una interpelación: quien las escucha se encuentra ante la alternativa de convertirse o de negarse a la llamada. Con ellas, Jesús exige tomar una decisión. Otra característica de su estilo es el paralelismo antitético, es decir, una frase enuncia un pensamiento y a continuación otra expresa lo contrario. Jesús acentúa, habitualmente, el segundo término y no el primero como hacían los rabinos. Por ejemplo: «Quien se enaltezca será humillado y quien se humille será enaltecido» (Mt 23, 12). También es frecuente en Jesús el uso del «pasivo divino», es decir, una frase con el verbo en voz pasiva con Dios como agente ablativo sobreentendido. Por ejemplo: «Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados» (Mt 5, 5). Jesús hace uso de la primera persona con una cierta pretensión. Esto provoca que el pueblo se quede sorprendido cuando oye hablar a Jesús porque les enseña como alguien que tiene autoridad y no como los escribas: «quedaron sorprendidos de su doctrina porque hablaba con autoridad» (Mc 22; Mt 7, 29; Lc 4, 32).






05/02/2015 09:38:00