Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

La Caridad, amor de comunión

Misericordiae Vultus II


II La Caridad Fraterna

1. En el A.T el primer mandamiento se completará con el segundo amarás a tu prójimo “como a ti mismo”. Al principio la palabra prójimo tenía un significado restringido. Prójimo es siempre “el otro”. Los profetas recordaban que no se podía agradar a Dios sin respetar “a los otros hombres”, especialmente a los más débiles, los extranjeros. Sin embargo incluso con relación al “extranjero” el mandamiento de amor no es una mera solidaridad, sino que el amor al prójimo incluye al adversario o enemigo porque “amar es prolongar la acción divina”.

2. Este amor único es central en la visión cristiana:

1. Los dos amores.

El amor al prójimo es indisociable del amor a Dios. Éste fue el mandamiento único de Jesús. (1Jn 4,7) “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” Este amor es religioso y de una naturaleza muy distinta a la mera filantropía. En primer lugar por su modelo: Se trata de imitar el amor mismo de Dios. En segundo lugar por su fuente: Porque es la obra de Dios en nosotros. (Rom 5,5) “Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; 4 la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. 5 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.”

¿Cómo podríamos nosotros ser misericordiosos si no nos lo enseñara el Señor? ¿Cómo ser misericordiosos si el espíritu no se derrama en nuestros corazones? El amor viene de Dios y vuelve a Dios. (1Jn, 4,7) “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.” Por eso la caridad es la acción esencial de los discípulos de Jesús. Este mandamiento es nuevo. Lo inauguró Jesús.

2. El amor es un Don.

La caridad cristiana es vista conforme a la imagen de Dios que es Don Gratuito, sin mérito por nuestra parte. La caridad no despreció a nadie, incluso los enemigos. No se desalienta. Perdona sin límites. (Mt 18, 21) “Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.” Devuelve bien por mal. (Rom 12,14) “Bendecid a los que os persiguen, bendecid; y no maldigáis nunca. 15 Alegraos con los que están alegres, y llorad con los que lloran.” Es paciente. En el matrimonio se expresa como Don Total de uno mismo. (Ef 5, 25) “Maridos, amad a vuestra esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella.” Este es el mensaje del himno a la caridad de San Pablo. (1 Cor, 13)

Capítulo 13. 1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. 2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. 3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. 4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, 6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor no pasará jamás.

3. El amor es comunión.

Como enseñó San Juan, es comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Este amor se difunde en nosotros y nos invita a participar de él no sólo amando a Dios sino viviendo una intensa comunión religiosa de intercambio y reciprocidad. Este fuego de amor debe animar nuestro corazón. Este amor exige renuncia hasta la muerte. Por esta caridad el creyente permanece en comunión con Dios. (Jn 17, 26) Esta caridad es el testimonio por el cual el mundo puede creer (Jn 17, 21)  “21 Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno –yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste. 24 Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. 26 Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos».






12/11/2015 09:00:00