Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

La Iglesia es un misterio

La iglesia como sacramento o su dimensión mistérica


Cuando los cristianos nos reunimos para celebrar nuestra fe, después de leer, escuchar y comentar las lecturas bíblicas como Palabra de Dios, recitamos, todos juntos, el Credo o profesión de fe en las verdades esenciales del cristianismo.

Una de las afirmaciones proclamadas como verdad de fe es: «Creo en la Santa Madre Iglesia Católica». Si nos hace falta creer en la Iglesia, quiere decir que su realidad total o su dimensión más esencial no es una evidencia palpable y visible -entonces ya no haría falta creer-, sino que esta realidad total o dimensión más esencial hay que saber captarla más allá de sus estructuras visibles.

Lo que la Iglesia es en su realidad esencial es lo que llamamos misterio de la Iglesia. Hay quien, hablando ligeramente, dice: «los cristianos todo lo arreglan con misterios. Cuando llegan a un punto que no es externamente constatable ya nos salen con los misterios».

No se trata de esto. Todos estamos de acuerdo en que, a menudo, aquello que da sentido a nuestra vida es una alegría, una ilusión o una frustración que nos resulta inexplicable: «no sé cómo decirlo», «no lo entiendo», «no tengo palabras para explicarlo», «no me hagas decir porqué pero es fantástico», etc.

Del mismo modo, cuando hablamos de misterio no hablamos de algo inexistente o contrario a la razón, irracional o absurdo, o simplemente ilusorio, sino de algo que nos es igualmente difícil o imposible de captar, de encasillar, para hacer de ello un objeto de conocimiento. En cambio, para un creyente, parece una propuesta razonable, y corroborada por hechos históricos y vivenciales se le hace un misterio creíble.

Si queremos ser coherentes con nuestra fe cristiana, hemos de afirmar que el misterio de la persona humana, el misterio de Cristo, el misterio de la Iglesia fluyen del Misterio de Dios, del que hemos hablado en temas anteriores, fuente primera y última de toda realidad. Fuente y plenitud de todo, Dios desea que todo el que haya sido creado, sea también definitivamente glorificado y, por tanto, liberado del absurdo a que nos conduce el pecado, el mal y la muerte.

Porque todo viene de Dios y va a Dios, toda realización histórica del designio de Dios tiene irrenunciablemente esta tendencia o dimensión de misterio.

Decir que la Iglesia es un misterio quiere decir que es mucho más de lo que parece, y que todas sus estructuras temporales, humanas, históricas, son como un envoltorio de la acción salvífica que, a través de ellas, realiza el Espíritu Santo, quien ahora, y hasta el fin de la Historia temporal de la Humanidad, actualiza, despliega y lleva a la plenitud la salvación obrada históricamente por Jesucristo.






09/07/2015 09:00:00