Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

La fe es un don gratuito

La fe tradicional del carbonero


¿Por qué las cosas han de ser de tal forma que al hombre no le es suficiente aquello que le es naturalmente accesible? ¿Por qué hemos de aceptar una cosa que no es comprobable, y a través de un testimonio que no podemos encontrar en nosotros de forma inmediata y con un asentimiento incondicional y absoluto?

Hemos de recordar que ser criatura es recibir permanentemente el ser y no estar nunca acabado. Por naturaleza estamos siempre a la espera de Dios y la fe en la Revelación es algo natural, en el sentido de que si Dios ha hablado sería contrario a la naturaleza humana no creer.

Por lo tanto, no es correcto tener una idea demasiado exagerada del carácter sobrenatural de la fe. Si la fe implica una actitud de fidelidad respecto a la totalidad de la verdad, debe ser más natural que la actitud crítica y racionalista. Se tiene por crítico a aquel que no acepta sino aquello que sostiene con una buena demostración; pero ¿no es más crítico -en el sentido de razonable- aquel que, para que no se le escape ningún elemento de la totalidad, prefiere una seguridad más imperfecta antes que un menor contacto con la realidad?

Quizás por esto el crítico es más sistemático pero menos abierto; razona con un sistema de verdades más coherentes, pero totalmente acabado y con menos elementos.

Es cierto que hoy no podemos sentir la presencia de Dios con la ingenuidad de otras épocas. Pero, al mismo tiempo, no puede haber fe si no hay comunicación de Dios, esto es, Revelación. Y esta Revelación es una comunicación de luz interior inteligible, por medio de la cual el conocimiento se pone en condiciones de percibir aquello que no puede percibir con la propia luz.

La fe tradicional del carbonero no es sofisticada pero es sensata, ya que también el más alejado, el menos informado, participa de la verdad revelada. Tiene un carácter universal, nada banal y tampoco nada elitista.

La obediencia de la fe tiene un núcleo metafísico: la inacababilidad del hombre y su creaturabilidad. La intuición de una Revelación acontecida no sirve de nada si no la precede una meditación sobre la situación metafísica del hombre como criatura. La aceptación de comunión es algo vital.

Es necesaria una actitud de apertura, una actitud de atención que nada tiene que ver con la objetividad aséptica del crítico, y que tiene mucho que ver con la ascética del pobre que ni se preocupa de su propia soberanía, ni le molesta la comunión, ni le traban las mediaciones.






29/10/2015 09:04:00