Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

La huella de Dios

Los milagros y profecías son signos razonables de la fe


«La fe es una virtud por la cual, con la ayuda de Dios, creemos que es verdad aquello que Él nos ha revelado, no tanto por la evidencia de las cosas en ellas mismas, sino por la autoridad de Dios» (FC c.3); la fe es una virtud sobrenatural, por la cual, creemos no tanto por la fuerza interna de la verdad de las cosas en ellas mismas, sino sobre todo porque asentimos al Dios que nos habla.

Hay, pues, un doble orden de conocimiento, diferente tanto por su principio como por su objeto. Por el principio, porque en uno conocemos por la razón natural, y en el otro por la fe; y por el objeto, porque aparte de las cosas que la razón natural puede conocer por ella misma, se nos propone creer en unos misterios, de los cuales, si no hubiesen sido revelados, no tendríamos noticia alguna.

De esta forma, la fe da por supuesta una Revelación anterior de Dios. Con todo, este asentimiento, si quiere ser humano, ha de ser libre y razonable. Esto quiere decir que el hombre tiene derecho a pedir aquellas señales o ayudas que no hagan de su donación, de su asentimiento, un acto arbitrario o irracional. Quizás los milagros los tengamos que interpretar en este sentido, ya que son hechos prodigiosos que van más allá de lo previsto en las leyes naturales o físicas, y que Dios creador origina con la finalidad de que sean entendidos como claras señales de su acción. Jesús confirmaba con frecuencia su palabra con este tipo de acciones milagrosas o prodigiosas.

También el cumplimiento de las profecías relatadas en la Escritura ha sido una clara señal de la actuación divina. Con frecuencia también Jesucristo se presenta a sus discípulos cumpliendo las profecías anunciadas siglos antes de su llegada. De esta forma, los milagros y profecías son signos razonables a los cuales podemos llegar todos los hombres, para que la fe sea vista como un acto conforme a la razón y no como algo irracional. Sólo Dios puede ir más allá de los límites de la naturaleza y sólo Dios puede dar cumplimiento a las profecías.






12/06/2014 09:00:00