Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Llamados a ser santos

Evangelio de la vocación cristiana


Vivimos en un momento concreto y con unos problemas concretos en nuestra sociedad, en nuestra Iglesia, en nuestra familia y en nuestro trabajo. Y se nos pide cambiar. Los cambios que Dios nos pide no son cambios estructurales o políticos o aparentes, sino cambios fruto del amor. Del deseo de ser fieles y de perseverar. Que no es dejar pasar el tiempo. Sino renovar en el tiempo la decisión que tomé. Y vivir de ella. Vivir de aquella fidelidad constantemente renovada. El inicio de la justificación (de toda obra buena en nosotros) proviene de Dios. Eso no excluye nuestra colaboración o nuestro esfuerzo en ver si podemos hacer más u otras cosas distintas.

En lo que se traduce es en que no nos vamos a santificar haciendo una cosa distinta a la que Dios quiere. Ni más, ni menos, ni otra cosa. ¿Es mejor rezar tres rosarios que uno? Pues no. Si Dios no lo quiere, no. Hay cosas que constan de la voluntad de Dios sobre nosotros, pero hay muchas otras cosas que no constan. Que si he de ir o no a misa cada día. Pues depende. No es voluntad explícita para todos nosotros. Ese tema deberá discernirlo cada uno.

Evangelio de la vocación cristiana:

"35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos.36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí -que quiere decir 'Maestro'- ¿dónde vives?» 39Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima". (Jn 1.35-39)

Jesús se hace el encontradizo. Hace ver que no sabe. Pregunta: ¿qué buscáis? Él lo sabe, pero quiere que nos demos cuenta. Este esquema se repite en la llamada a todos los discípulos. "40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Éste encuentra primeramente a su propio hermano, Simón, y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó a Jesús. Fijando Jesús su mirada en él, le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, 'Piedra'».43 Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea y encuentra a Felipe. Y Jesús le dice: «Sígueme.» (Jn 1. 40-43)

Y se perpetúa hasta ahora. El 'ven y sígueme' es lo esencial de nuestro bautismo. Seguro que con muchas mediaciones. Pero quien llama siempre es Jesús. Eso es tan importante que el Papa llama a la Iglesia: Misterio de vocación, Misterio de los llamados. Asamblea de los vocacionados. No es una fábrica, una asamblea, una agencia de servicios, una empresa de marketing, de venta de un buen producto. Es la asamblea de los llamados. Aquellos en los que fija la mirada, y por su nombre les dice: "¿qué quieres?" Tan es así que san Pablo lo resume de este modo:

"3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; 4 por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; (Ef 1, 3-4)

Con el paso del tiempo lo podemos dar por sabido. O por seguro. Hay que renovarlo. Fue una elección pensada. Nos llamó para ser santos. Y si acierto en eso, acierto en todo. Y si en eso fracaso, fracaso en todo. Esa mirada sencilla a lo más esencial, hoy nos conviene. Porque se ha llenado nuestra vida de muchas otras cosas. Que, seguro que serán muy importantes y muy urgentes, pero no son la esencial. Y también en la Iglesia, Pero lo esencial es que Dios me llamó antes de la creación del mundo, por mi nombre, con amor de elección para que fuera santo. Y eso sí que no va a cambiar, y ahí sí que me juego el sentido de mi vida. La de aquí y la de allá.

“eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. 7 En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia 8 que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, 10 para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza" (Ef. 1, 5-10)

San Pablo resume el sentido de la vocación cristiana y su permanencia a través de los siglos. Y a través de los distintos estados que ocupa nuestra vida. La llamada al matrimonio por ejemplo es signo de otra llamada más profunda y universal, que es misterium vocationis y toma raíz en la llamada gratuita y precedente de parte del Padre. Que antes de cualquier mérito nuestro, Dios nos había llamado.

¿Por qué dudamos a veces de la llamada de Dios por nuestra respuesta? ¿Por qué medimos la llamada de Dios por nuestra respuesta? Y si tú no permaneces fiel, Dios permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. El argumento de la fidelidad de Dios, no es nuestra respuesta. Es precedente a nuestra respuesta. No hace Dios como nosotros. Por eso la Iglesia piensa que la vocación es algo permanente, y no nos sentimos llamados sólo al matrimonio, sino en el matrimonio, no solamente al bautismo, sino en el bautismo. Y eso a través de toda nuestra vida.

“Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza. 8 No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios, 9 que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús, 10 y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio 11 para cuyo servicio he sido yo constituido heraldo, apóstol y maestro. (2 Tim 1, 6-11)

Vamos a no esconder en nuestra oración esos miedos que tenemos. Toda obra de santificación en nuestro interior es sugerida por iniciativa precedente y gratuita de Dios. Es el motor permanente de nuestro reciclaje. El motor seguro de nuestra vitalidad espiritual. No es una técnica, no es una terapia, sino que reavivamos en nosotros un don de Dios que es permanente. Siempre vivo y actual. La Iglesia es educadora de vocaciones cristianas. La historia de nuestra vocación es la historia de un diálogo inefable entre un Dios vivo y nosotros. En todas las vicisitudes de nuestra vida, en nuestra decisión de matrimonio, en nuestra renovación, en los momentos dulces. Cuantas veces decimos 'si yo hubiera sabido...' Dios sí lo sabía. Es en Él que tenemos nuestra seguridad, no en nosotros. En la fuente del amor que significa esa llamada del Padre desde toda la eternidad a ser santo. Y así podemos ir añadiendo condicionantes personales, obras en las que colaboro, o providenciales.

En Mc 3,13. “ Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. 14 Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar Para estar con él Jesús en la pasión les dice a los once: 13 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. 16 No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda."






12/05/2016 09:00:00