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Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Orígenes, el místico

"espiritualizar la noción de espíritu"


La Patrística griega empieza hacia el año 200 con la muerte de San Panteno, el fundador de la escuela de Alejandría y termina a mediados del siglo VIII con San Juan Damasceno. Los Padres griegos forman un complejo movimiento de signo fundamentalmente teológico, aunque con un buen número de conceptos de gran fecundidad para la filosofía cristiana. Los temas preferentes durante este período son la relación entre la razón y la fe; la existencia y naturaleza de Dios; la creación; el origen y destino del hombre y el orden moral.

A la escuela de Alejandría, de tradición platónica, pertenecen Clemente de Alejandría, Orígenes y San Dionisio de Alejandría. A la escuela de Antioquia, de tradición aristotélica y fundada por Luciano pertenecen San Gregorio Taumaturgo, Firmiliano de Cesarea y San Metodio de Olimpo. La rivalidad de las escuelas de Alejandría y Antioquia abrió un período de crisis durante el cual surgieron una serie de herejías como el arrianismo y el monofisismo. La escuela de Alejandría sigue desarrollándose a lo largo del siglo IV alcanzando su mayor esplendor con el gran Atanasio y los tres Padres Capadocios: San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio Niseno. San Gregorio de Nisa amplía y reelabora buena parte de la antropología implícita en el Concilio de Nicea.

Descubrir en el ser humano la imagen de Dios y su capacidad de infinito, nos ofrecen una perspectiva muy alejada de los dualismos maniqueos y de su explicación del mal como la contraposición de dos fuerzas divinas. San Gregorio insiste en el monoteísmo trinitario y en la acción creadora y buena de Dios que no crea el mal; estos resultados antropológicos quedarán definitivamente fijados en la tradición de la Iglesia. En cambio, en sus consejos ascéticos,

San Gregorio no consigue distanciarse definitivamente de una tradición que consideraba mala la materia, de modo que se encuentra a medio camino entre el reconocimiento de la materia como buena y el recelo contra lo corporal. La teología oriental tuvo un impulso más místico que la occidental, y San Gregorio fue uno los grandes defensores de la tensión espiritual entre la inaccesibilidad de Dios y su proximidad a la criatura humana. Dios, aunque en la teología de los capadocios queda rodeado de misterio, no es un Dios extraño, ni hostil, ni incomunicable.

En una dirección muy distinta la escuela de Antioquia abandonó la especulación filosófica para atender a la exégesis de los textos sagrados fuera de toda alegoría y simbolismo y alcanzó sus mejores momentos con Apolinar de Laodilla, Diodoro de Tarso, San Juan Crisóstomo, Teodoro de Mopsuesta y Teodoreto de Ciro. Sobre la evolución posterior de la patrística griega van a gravitar toda una serie de hechos: las invasiones de los bárbaros en las provincias occidentales del Imperio romano, las presiones de los persas sobre el Imperio bizantino, las definiciones dogmáticas del Concilio de Calcedonia en el año 451, la entrada en escena de Mohammad y la cultura islámica y la profunda animosidad de los griegos hacia los latinos.

La patrística griega cambia de aspecto y modalidad abriéndose a la especulación mística de raíces neoplatónicas e influencias orientales. Orígenes de Adamancio nació el año 185, probablemente en Alejandría. Primogénito de siete hermanos y de educación cristiana, le marcó profundamente el testimonio de su padre, que, siendo pequeño, le leía pasajes de la Escritura. En el año 201 su padre fue decapitado y los bienes familiares fueron confiscados. Para continuar los estudios, Orígenes fue apadrinado por una mujer rica hasta que en el año 203 abrió su propia escuela de gramática, manifestando un creciente interés por los escritos de los filósofos tanto griegos como bárbaros. La persecución se recrudeció de nuevo hacia los años 206 y 210.

Orígenes instruía en la fe cristiana a los paganos que llegaban a su escuela, pero el hecho de que algunos de ellos fueran mártires le acarreó el cierre de la escuela y el paso a la clandestinidad. Cuando terminó la persecución el obispo le nombró responsable de la escuela a la cual se dedicó completamente, y de manera especial a la enseñanza de las Escrituras y el pensamiento filosófico. Probablemente la encarcelación y la muerte de Orígenes ocurrieran entre el año 249 y el 251. Orígenes no se dedicó únicamente, como hicieron San Justino y San Ireneo, a descalificar las elucubraciones místicas de los sistemas gnósticos, sino que intentó llegar hasta la raíz del problema, ofreciendo a los lectores un tratamiento sistemático de los principios fundamentales de la especulación teológica; Orígenes pretendía ofrecer una respuesta válida a los sistemas que dominaban el panorama teológico del momento.

Exceptuando a Clemente de Alejandría, los Padres de la Iglesia se habían limitado hasta entonces a rechazar los escritos de sus adversarios, pero sin hacer el esfuerzo por comprender el sentido de sus especulaciones. El tono polémico contra toda clase de herejías pretendía evitar que éstas hiciesen efecto en el seno de las comunidades cristianas. Si en el siglo primero fueron los docetas quienes se separaron de la fe, ahora eran las sectas gnósticas las que especialmente ponían en peligro la integridad del mensaje revelado y Orígenes se propuso reformular su enseñanza teológica para darles una respuesta convincente.

En su Tratado de los Principios, Orígenes construye la que probablemente sea la primera síntesis teológica de la historia de la Iglesia sobre tres principios fundamentales: Dios, los seres racionales y el mundo. Parte de los testimonios de las Escrituras y usa la razón como método para alcanzar la verdad tal como lo hacía la filosofía griega para llegar a las principales conclusiones teológicas. La raíz del problema no era otro que la interpretación literal de las Escrituras que hacían tanto los gnósticos como el pueblo sencillo, de modo que tenemos en esta obra un verdadero tratado de hermenéutica bíblica.

Orígenes se dio cuenta que refutar los principios hermenéuticos del gnosticismo era insuficiente para salvaguardar la trascendencia de Dios; era necesario además desmaterializar la noción de espíritu de todas las connotaciones corporales y materialistas. Como él mismo afirmaba: “hacía falta espiritualizar la noción de espíritu” para dejar claro que la naturaleza de Dios era incorpórea. A diferencia de los gnósticos que se enorgullecían de conocimientos esotéricos, no relacionados con la tradición apostólica, Orígenes afirmaba misterios cognoscibles para quienes sintonizaban con el espíritu de los apóstoles, los verdaderos poseedores del conocimiento por experiencia.






04/05/2017 09:00:00