Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Orar juntos V

La pila bautismal, la sala penitencial


La pila bautismal

En la pila bautismal la Madre Iglesia da a luz a sus hijos y los sumerge por primera vez en las aguas del Misterio pascual de Cristo. Este lugar, por tanto, debe ser especialmente puesto de relieve, de modo que en todo el Año Jubilar pueda ser una llamada constante a la dignidad de hijos de Dios, a la que el Padre mismo nos ha elevado. Sea lugar-memorial de la vestidura blanca del Bautismo, de la que todo cristiano ha sido revestido el día de su renacimiento. Remita también al «anillo» de la dignidad real, del que cada confirmado ha sido provisto. No olvide el «calzado» del profeta que, tocado en los oídos y en la boca por el carbón ardiente de la misericordia de Dios, es llamado a anunciar la bondad del Padre y su paciencia con respecto al hombre y a su pecado. La decoración más representativa de la pila es ciertamente la luz (no faltará, junto a la pila, el candelabro con el cirio pascual en los tiempos del Año litúrgico en los que está previsto este signo e incluso cuando la misma pila no es utilizada), junto a las flores, que remiten a la vida y al renacer. La pila debe ser accesible y fácilmente identificable por los fieles aun cuando no sea utilizada.

Sala penitencial

La celebración del sacramento de la Reconciliación prevé un lugar acogedor y adaptado para la celebración. Téngase cuidado de que, en comunicación con la sala de la asamblea, facilite la celebración de la liturgia penitencial y el diálogo entre penitente y ministro, favoreciendo su discreción y la celebración en la forma individual. Debe ser un lugar acogedor y permitir la celebracion del sacramento también en los confesonarios. Que no falte, además, un atril en el que exponer la Palabra de Dios, fácilmente accesible a los penitentes, al que puedan acercarse para meditar las Escrituras, «lugar» del que nace la verdadera conversión. Subráyese, de todos modos, la relación entre sala penitencial y pila bautismal, que es la primera ancla de salvación. Si el Bautismo, en efecto, es el sacramento mediante el que cada cristiano es inmerso en la salvación realizada por el Misterio pascual de Cristo, con la Reconciliación, que es la segunda ancla de salvación, el pecador vuelve a adquirir la dignidad de hijo de Dios y de salvado.






11/08/2016 09:00:00