Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
Pero ya desde ahora me gustaría ser tu amigo.

Prestar atención

El todo es superior a la parte


"Hace falta prestar atención a lo global para no caer en una mezquindad cotidiana. Al mismo tiempo, no conviene perder de vista lo local, que nos hace caminar con los pies sobre la tierra. Las dos cosas unidas impiden caer en alguno de estos dos extremos: uno, que los ciudadanos vivan en un universalismo abstracto y globalizante, miméticos pasajeros del furgón de cola, admirando los fuegos artificiales del mundo, que es de otros, con la boca abierta y aplausos programados; otro, que se conviertan en un museo folklórico de ermitaños localistas, condenados a repetir siempre lo mismo, incapaces de dejarse interpelar por el diferente y de valorar la belleza que Dios derrama fuera de sus límites." (Evangelii gaudium n. 234)
 
¿Cuando somos pasajeros del último vagón?

Pues, cuando "teorizamos" demasiado sobre todas las cosas sin que en realidad nos importen demasiado. Es la banalidad de ver y vivir todo en "diferido", como si estuviéramos sentados delante de una pantalla de cine. Tenemos que reconocer que solo se puede vivir, viviendo.

El universalismo abstracto, pendiente de los "aplausos" nos hace perder de vista los pequeños detalles diarios y cotidianos que es donde nos busca el Señor.

Y ¿cuando nos convertimos en "ermitaños localistas"?

Pues, cuando sólo nos "miramos el ombligo" pendiente de nosotros mismos y nuestro entorno más cercano. El egoísmo nos cierra de tal forma que sólo somos capaces de repetir como loros verdades que no conforman nuestra vida. Esta actitud nos consume por dentro y nos vuelve como "piezas de museo", rígidos y sin vitalidad.

¿Qué nos propone el Papa?

Saborear la "belleza de Dios" que se derrama fuera de sus límites. Sólo el encuentro con un Dios excesivo consigue de nosotros que dejemos la "mezquindad" que nos hace caer en la banalidad de la moda o el egoísmo estéril. Amar como Jesús nos ama es una experiencia de misericordia que siempre se derrama fuera de nosotros mismos






24/03/2015 10:00:00