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Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: El Señor

Guardini aborda el texto con la sola energía de su propio pensamiento y su capacidad creativa. De ahí la jugosidad, la frescura, y la intensidad de las reflexiones de esta obra maestra


Romano Guardini., El Señor: meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo. Ediciones cristiandad (2005). ISBN 9788470575068

Romano Guardini fue hijo de padres italianos. Vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde su padre trabajó como diplomático. Se ordenó sacerdote de la Iglesia Católica y fue uno de los líderes de los movimientos espirituales e intelectuales que desencadenaron después las reformas aprobadas por el Concilio Vaticano II.

En 1923 se le dio una posición en filosofía de la religión en la Universidad de Berlín, que mantuvo hasta ser forzado a renunciar por los nazis en 1939. En 1945 Guardini fue nombrado profesor en la Facultad de Filosofía en la Universidad de Tubinga, y dio lecciones de filosofía de la religión. Finalmente, en 1948, se convirtió en profesor de la Universidad de Múnich, donde permaneció hasta retirarse, por razones de salud, en 1962.

“El Señor” recoge una parte de sus homilías, aquélla que versa sobre la persona y la actividad de Jesús. Con palabras iluminadas por un certero instinto sobrenatural, busca Guardini contemplar al Señor, admirar su talante para acogerlo como Salvador. De esa intención nacen reflexiones llenas de naturalidad y de solidez teológica, que bosquejan atractivos perfiles de la personalidad de Jesús.

"Romano Guardini vivió intensamente su vida sacerdotal y la tarea apostólica que implica". Así comienza la espléndida introducción de Alfonso López Quintás. El mismo lector podrá comprobar que el libro que tiene en sus manos es un excelente testimonio de tales palabras.

Para lograr que los estudiantes vislumbraran, en un clima laicista, la plenitud de vida que ofrece el cristianismo, Guardini abordó en su cátedra universitaria de Berlín el estudio de grandes figuras del pensamiento filosófico y de la literatura: Platón, San Agustín, Dante y Pascal, Dostoievski, Hölderlin, Rilke y Mörike. No intentaba analizar sus obras del modo usual en la Filología de la época, sino ahondar en su idea del hombre, en su forma de abordar las grandes cuestiones de la existencia. Esta labor hermenéutica era, para Guardini, una apelación a la propia labor creativa, al modo indicado por Fichte a sus discípulos en esa misma universidad berlinesa.

Más que de una labor de exégesis de un determinado pensamiento, trataba Guardini de buscar en él una fuente de inspiración para dar alcance al sentido pleno de la existencia cristiana.

Guardini aborda la lectura de tan sugestivos autores de forma directa, con la sola energía de su propio pensamiento y su capacidad creativa. De ahí la jugosidad, la frescura, la intensidad de sus reflexiones. Guardini intuía que toda obra de calidad es un campo de juego, en el cual el autor responde creativamente a las apelaciones de una vertiente de la realidad. Consiguientemente, interpretar tales obras supone entrar en juego con ellas, es decir, rehacer sus experiencias básicas y asumir activamente las posibilidades creativas que nos ofrecen, a fin de captar las realidades en su plenitud de sentido.






15/08/2015 09:00:00