Hola, me llamo Joan Martínez y te doy la bienvenida a este espacio virtual
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Soy sacerdote católico, párroco de la Basílica de la Merced de Barcelona,
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: Espiritualidad del año litúrgico

Claude Jean-Nesmy: Espiritualidad del año litúrgico


Espiritualidad del año litúrgico., Claude Jean-nesmy, Herder. Barcelona.
ISBN 9788425413940

Claude Jean-Nesmy es el seudónimo de Claude Surchamp, un monje de la abadía benedictina de Santa María de Pierre-qui-Vire. Hijo de Henry Surchamp, apodado Jean Nesmy, y hermano de José, tomó el nombre de “Angelico” al entrar en religión.

Dom Claude Jean-Nesmy, nació el 13 de junio de 1920 en Troyes. Entró en la Abadía de Santa María de Pierre-qui-Vire el 7 de septiembre 1938, y profesó solemnemente el 17 de octubre de 1939. Ordenado sacerdote el 4 de marzo de 1944 ejerció como profesor de Literatura en la Escuela de Santa María de Pierre qui-Vire, y participó en el inicio de la revista “Témoignages. Cahiers de la Pierre-qui-Vire" con el seudónimo de su padre Henry Surchamp "Jean Nesmy".

Pronto asume la gestión exclusiva de la revista "Témoignanes” desde 1954 hasta 1988. Es autor de libros sobre liturgia y espiritualidad, y contribuyó con artículos en periódicos y revistas especializadas y en conferencias tanto en Francia como en el extranjero. En 1958 dirigió la colección "Les Points cardinaux” del editorial Zodiaco. A partir del 1983, ayudó a la señora Boulay en la fundación de "Naim" una obra destinada a socorrer a personas sin hogar.

Dom Claude muere el 1 de enero de 1994, agotado y profundamente preocupado por la crisis de la fe que siguió al mayo de 1968.

Si la fuente de nuestra vida espiritual está en Dios, si en Dios se halla no sólo el término de nuestra búsqueda, sino también su origen, ¿dónde y cómo podremos nosotros ir a proveernos en la fuente de las aguas vivas? La misericordiosa solicitud del Señor ha instituido un medio para nosotros, que tenemos necesidad de un mínimo de experiencia sensible, con el que podamos hallar en nuestra unión con Él los recursos de energía indispensables para amar a Dios y a nuestro prójimo: este medio es la vida sacramental y litúrgica.

La intención del autor de “Espiritualidad del año litúrgico” es la de destacar las grandes orientaciones espirituales que nos revela la práctica de la liturgia, a fin de sentar mejor la vida cristiana sobre la comunión en los misterios salvíficos de Cristo, en los que el año litúrgico nos permite participar en forma a la vez más sensible y más efectiva.

Una vida litúrgica desencaminada, que no tuviera otra finalidad que ella misma, distraería al hombre de la apremiante y primordial preocupación del deber de caridad para con los otros hombres. Tal es el escollo de cierta manera demasiado estética de considerar la liturgia, que tiende a reducirla a la celebración de «hermosos oficios».

Por el contrario, una verdadera vida litúrgica nos proporcionará el amor de Dios y el de los hombres, prolongando así el influjo de la oración, sobre toda la marcha de nuestra actividad subsiguiente. Éste es uno de los problemas hacia los que el autor trata de mantener más despierta nuestra atención: procurar que la vida entera permanezca sumergida en la irradiación luminosa de los diferentes climas que se suceden a todo lo largo del año litúrgico.

Uno de los cismas más graves que sufre la Iglesia desde hace cosa de seiscientos años, es esa separación práctica establecida entre la teología y la vida espiritual. Los conocimientos de los fieles acerca de la realidad sobrenatural y de sus misterios, que habrían debido constituir la atmósfera misma de su vida, con demasiada frecuencia se han minimizado en fórmulas mal aprendidas y peor asimiladas.

Por su parte, la piedad, desconectada de sus fuentes dogmáticas, no podía menos que evolucionar hacia ese sentimentalismo fácil, gárrulo, blandengue y anticuado, cuyas fórmulas nos chocan tanto en la actualidad. No es exagerado pensar que la liturgia, bien entendida, pueda constituir el punto de confluencia del dogma y de la espiritualidad contemporánea. No hay ninguno de los dogmas de nuestra fe que no se vea implícita o explícitamente profesado a lo largo de nuestra liturgia.

Una obra imprescindible para conocer y amar el misterio litúrgico.






15/04/2015 09:00:00