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Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: Los misterios del cristianismo

Los misterios del cristianismo de Schebeen, una obra colosal de teología y punto obligado de quien quiera formar adecuadamente su fe cristiana.


Scheeben, Mathias Josef., “Los misterios del cristianismo: su esencia, significado y conexión, en la perspectiva de su carácter sobrenatural” (traducción del alemán por Antonio Sancho). Barcelona. Herder, 1960

Matthias Joseph Scheeben, nació en Meckenheim, cerca de Bonn el marzo de 1835 y murió en Colonia en julio de 1888. Fue un excelente sacerdote católico alemán, teólogo, místico y escritor prestigioso.

Scheeben mantiene que el cristianismo entró en el mundo como una religión llena de misterios. Se presentó como el “misterio de Cristo” y como el “misterio del reino de Dios” Sus ideas, sus doctrinas eran desconocidas, inauditas y debían permanecer inescrutables, insondables. Su carácter misterioso, que se manifestó de un modo bastante marcado en sus verdades fundamentales más sencillas, era locura para los paganos y escándalo para los judíos y en adelante tampoco se despojó de este carácter misterioso que siguió siendo siempre locura y escándalo para aquellos que lo miraron, con ojos profanos como los paganos, o lo recibieron con corazón incircunciso como los judíos.

Con cruel sarcasmo se burlaron unos y otros de su ser misterioso, tachándolo de oscuro, supersticioso, ilusorio y desatinado. Muchos espíritus, demasiado nobles para despreciar la elevada y benéfica fuerza del cristianismo, o demasiado respetuosos con la fe de su niñez y la herencia recibida de sus padres para rechazarla orgullosamente, pero no bastante humildes para entregarse a ella con corazón infantil, quisieron quitar el velo al santuario del cristianismo, quisieron suprimir el misterio, para librar de su envoltorio oscuro el grano de la verdad y sacarlo a la luz. Aun amigos del cristianismo, no siempre pudieron librarse de cierto recelo ante la oscuridad de sus misterios.

Este magnífico libro lejos de rechazar o mirar con recelo al cristianismo por sus misterios, descubre en ellos precisamente lo mejor que nos aporta su elevación divina, de modo que lo esencial del cristianismo son sus misterios, ya que la Revelación cristiana lleva en la frente la señal de una contradicción interior y perdería su prestigio si no propusiera misterios. Poco cuadraría a la divinidad de Cristo el habernos enseñado únicamente cosas que podíamos aprender de algún hombre o descubrir por nosotros mismos y comprenderlas por completo.

De un modo sistemático y apasionante Scheeben expone los misterios del cristianismo en general: la Santísima Trinidad, el misterio del pecado, la creación, el misterio de Cristo y de la gracia, el misterio de la Iglesia, y la justificación. Pero al recorrer la galería de los misterios del cristianismo lo hace de un modo armónico y bello. Efectivamente aunque las verdades fundamentales del cristianismo son y siguen siendo verdaderos misterios para la razón humana, es decir, verdades que la razón de suyo no puede conocer realmente ni concebir en su esencia sino mediante conceptos análogos, y por lo tanto siempre obscuros e inadecuados, muestra con acierto que las verdades del cristianismo se remontan a su carácter sobrenatural y si los vamos combinando entre sí, se levantan, se iluminan recíprocamente y se unen formando un sistema admirable, en el cual vemos brillar con toda su grandeza la majestad divina del cristianismo.

Scheeben, muestra así que es posible un conocimiento científico de los misterios cristianos y el carácter científico de la teología. Ni el racionalismo ni el fideísmo (o el fundamentalismo) son visiones acertadas, ya que eliminan uno de los dos términos de la relación. Para Scheeben, la razón y la fe son dos luces que, aunque partiendo de una sola fuente (Dios), deben distinguirse con respecto a sus propias áreas y principios.

El cristianismo establece entre razón y fe una "relación de servicio", pero no de sumisión. No se trata de una relación de esclavitud, ya que la razón juega un papel pleno e insustituible para la fe. Scheeben prefiere la imagen de la relación entre los cónyuges. La razón teológica y el conocimiento de los misterios de Dios no pueden existir sin que la razón sea fecundada por la semilla de la fe, y la fe sin la razón no puede crecer o desarrollarse convenientemente.

Precisamente las dos naturalezas de Cristo ofrecen una analogía justa que capta la relación entre razón y fe, entre la filosofía y la teología.

A mi juicio esta obra colosal de teología es punto obligado de quien quiera formar adecuadamente su fe cristiana con capacidad para dar razón de sus contenidos desde un punto de vista racional –que no racionalista- sin perder el acceso a la belleza de la fe. Muy adecuado para todo tipo de personas deseosas de formar y articular su fe cristiana y prepararse para un diálogo que les permita dar razón de su esperanza en el mundo actual.






01/09/2014 09:00:00