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que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: Sacramento y culto según los SS.Padres

Sacramento y culto en los SS. Padres, un libro magnífico sobre la espiritualidad sacramental en los Santos Padres


Jean Daniélou., Sacramento y culto según los SS. Padres, Cristianismo y hombre actual n.9. Editorial Rialp. Madrid (1964)

Jean Daniélou, finalizados los estudios clásicos, ingresó en 1929 en la Compañía de Jesús. Profesor de Literatura en Poitiers, se ordenó sacerdote el 20 de agosto de 1938. Con vocación de escritor, a partir de 1941 formó parte en París del grupo de redactores de la revista Études; prepara al mismo tiempo su tesis, que defiende en 1943 en el Instituto Católico de París. Este mismo año se licencia también en Letras en La Sorbona.

Tres directrices bien definidas caracterizan la actividad de Daniélou: profesor universitario, escritor y pastoralista. El profesorado lo ejerció en la Facultad de Teología del Instituto Católico de París desde 1943, año en que sucede a Julio Lebreton en la cátedra de Orígenes Cristianos. Había dado ya pruebas de su valía, primero, con su tesis doctoral: Platonisme et théologie mystique, Essai sur la doctrine spirituelle de saint Grégoire de Nysse (París 1944); y sobre todo porque había iniciado en 1942, junto con Henry de Lubac, la prestigiosa colección Sources Chrétiennes.

Fue varios años decano de la Facultad de Teología. Asistió como experto al Concilio Vaticano II. El 20 de abril de 1969 Pablo VI le nombró Cardenal. El punto más rico y fecundo de la labor de Daniélou son, sin duda, sus trabajos sobre las fuentes de la historia cristiana, habiendo contribuido al desarrollo de los estudios bíblicos y patrísticos. Otro de los ejes de su pensamiento es la interpretación cristiana de la historia y la historia de la salvación. No fue, sin embargo, hombre de grandes construcciones teoréticas: se movía mejor en el terreno de la investigación histórica y en el del ensayo incisivo sobre problemas y cuestiones de actualidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Dani%C3%A9lou)

Sacramento y culto según los SS. Padres es un libro excelente, de los que se disfruta leyendo, y no sólo por lo que se aprende en este gran erudito en materia sacramental y patrística sino también de un formato comunicativo casi plástico y de la enorme riqueza imaginativa y simbólica de sus escritos. El primer libro –sobre los sacramentos- subraya las figuras del bautismo: la creación y el diluvio, el paso del mar rojo, la figura y el mensaje del profeta Elías, el río Jordán etc.

Recuerdo perfectamente el impacto de sus descripciones sobre la “sphragis”, la “marca” que los legionarios romanos grababan en su brazo, y que más tarde simbolizaría “la marca” del Espíritu Santo en el alma del bautizado y que no me resisto a trascribir: “El termino sphragis designaba en la antigüedad tanto el objeto que servía para marcar como la marca producida por tal objeto. Así se aplicaba este nombre a los sellos que se utilizaban para imprimir una marca sobre cera. Tales sellos eran a menudo piedras preciosas engarzadas en un anillo. Clemente de Alejandría recomienda a los cristianos que elijan para sellos (sphragides) una paloma, un pez o un navío con las velas desplegadas, pero no figuras mitológicas o espadas (Ped., III, 11; Staehlin, 270). Estos sellos servían en particular para sellar los documentos oficiales, los testamentos. Por eso, san Pablo puede decir simbólicamente de los Corintios que “son el sello de su apostolado en el Señor” (1 Cor, 9, 2), es decir, la señal de autenticidad de su apostolado. Pero, más en particular - y con esto entramos en la simbólica bautismal-, se llamaba sphragis a la marca con que un propietario distinguía los objetos de su pertenencia. En este sentido, la sphragis abarca varias categorías que nos interesan aquí de modo especial: sphragis se llamaba la marca que los pastores imprimían con un hierro candente a los animales de sus rebaños para poder distinguirlos; por otra parte, era costumbre en el ejército romano marcar a los reclutas, en el momento de su alistamiento, con un tatuaje, llamado signaculum, que consistía en un anagrama del nombre del general, grabado en la mano o en el antebrazo. Esta diversidad de aplicaciones servirá a los Padres de la Iglesia para dar diferentes significados a la sphragis bautismal. La señal de la cruz con que se marca en la frente al candidato al bautismo indica que en lo sucesivo pertenece a Cristo, es decir, al rebano de Cristo o al ejercito de Cristo. Estas diversas interpretaciones se refieren a diversos temas del bautismo” (Jean Daniélou., Sacramento y culto según los SS. Padres, pag 72)

Todo el libro respira erudición, belleza y un intenso sentido de piedad. Lo mismo sucede en el análisis de los ritos eucarísticos: el cordero pascual, el análisis del salmo 22 y el cantar de los cantares son magníficas introducciones a la piedad eucarística. En el segundo libro es una completa exposición de las fiestas cristianas: el domingo como octavo día, la Pasqua, la ascensión y Pentecostés.

Pienso que estamos ante un libro de lectura amena y asequible para todos aquellos que deseen gozar de una parte del patrimonio patrístico, de su simbolismo y riqueza espiritual, con el que se puede aprender, orar o compartir una parte esencial de nuestra tradición cristiana.






15/09/2014 09:00:00