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Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: Santos de la Misericordia

Santa Isabel de Hungría. Salvador Cabot Rosselló. Edibesa. ISBN-13: 9788484078173


Santa Isabel de Hungría (1207-1231)

Santa Isabel de Hungría. Salvador Cabot Rosselló. Edibesa. ISBN-13: 9788484078173

Aunque fuese reina, se había enamorado del ideal predicado por Francisco de Asís entonces todavía vivo. Y eran muchas, en la época, las princesas reales que soñaban con imitar a Clara de Asís, al menos como «terciarias». Las que no podían dejar los lujosos castillos para vivir en pobreza decidían, entonces, «habitar entre los espléndidos muros de la caridad». Así, para afrontar la plaga de una terrible carestía que se había abatido sobre sus tierras, Isabel comenzó por hacer construir, junto a su castillo, un hospital donde ordenó que fuesen acogidos e ingresados todos aquellos que no estaban en situación de sustentarse. Allí afluyeron enfermos, hambrientos, mendigos de toda clase, y la reina «llegó al punto de gastar en beneficencia las rentas provenientes de los cuatro principados de su marido y vender objetos de valor y vestidos preciosos [...]».

A la muerte de su marido, abandonó a los ricos parientes para vivir en un nuevo hospital que había hecho edificar, para servir personalmente a los enfermos. El confesor que la guiaba cuidadosamente y la vigilaba para que no se excediese, descubría de vez en cuando que Isabel tenía incluso sus pobres escondidos: primero un niño paralítico que sufría de frecuentes pérdidas intestinales y al que tenía en su misma habitación, asistiéndolo personal y asiduamente, velándolo noche tras noche. Además, una niña leprosa, a la que tenía a su lado como a una hija cuidándola personalmente; luego, otro niño cubierto de sama, al que prestaba los servicios más humildes.

Cuando Isabel murió, «totalmente consumida por la compasión», tenía sólo veinticuatro años, y los había pasado casi todos reivindicando la sublime cristiana dignidad de todos los pobres de su reino. Fue canonizada apenas cuatro años después de su muerte, y proclamada luego «Patrona de las asociaciones caritativas, y de viudas, huérfanos, enfermos, mendigos, de los perseguidos injustamente y de todos los que sufren». Pero no sorprende el hecho de que alguno prefiera más bien llamarla «¡La santa de la justicia!».






15/11/2016 09:00:00