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Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Recensiones: la vida interior

La vida interior de Joseph Tissot es un clásico de la espiritualidad cristiana


Joseph Tissot., La vida interior. Herder (2011) ISBN 9788425427367

Joseph Tissot fue superior general de los Misioneros de San Francisco de Sales cuando esta obra le fue entregada por un escritor anónimo, con la confianza de hacer con ella lo que quisiera. Tissot la adaptó, le dio el título y desde su primera edición en París en 1894, se ha convertido en un clásico de la espiritualidad. Es una obra escrita con clara sencillez que destaca que no puede haber vida cristiana sin unión con Dios; la razón es la primera servidora de la fe; no debe exagerarse la importancia de los medios, los cuales deben ser acciones para conseguir lo que realmente importa, la unión con Dios. Una obra de la que brota una cálida cordialidad y una firme persuasión que inclina la razón y orienta la voluntad hacia la amistad con Dios.

No me resisto a transcribir parte de la dedicatoria que el mismo autor escribió: “Las páginas que componen este precioso libro no son mías. Su autor me las dió manuscritas, dándome libertad para hacer de ellas el uso que quisiera. (…) ¿Qué encerraba este manuscrito? En substancia nada de nuevo; porque partiendo del tan conocido Principio o Fundamento de San Ignacio, admirablemente comentado, llega a conclusiones que la lógica más sencilla basta para deducir. Pero precisamente, esa sencillez y esa lógica irresistible de su argumentación, junto a la asombrosa riqueza de textos sagrados can que está corroborada, es lo que me ha encantado.

No abundan, en nuestro siglo sobre todo, los tratados espirituales que apoderándose de la inteligencia la persuadan, con ayuda de la razón y de la fe, obligándola a orientar la voluntad hacia el deber y la perfección. Y esta base es bastante más sólida que la del sentimentalismo, tan explotado en nuestros días, puesto al servicio, o mejor dicho, en perjuicio de la piedad ¿Está acaso el sentimiento excluido de estas páginas? Podría afirmarse esto al ver los esfuerzos que hace el autor para reducirlo a segundo término. Sin embargo, de la luz de una doctrina clara e irrefutable brota pronto un calor que se apodera del corazón: La gran ley del amor, Diliges Dominum, desprendiendo al alma de toda mira egoísta, la penetra con un fuego benéfico, activo y rico en suaves consuelos.

Y así ocurre que, en apariencia sin quererlo, pero en realidad por una consecuencia eminentemente lógica, este libro sube de las regiones del ascetismo a las del más seguro y delicado misticismo. Y por esto mismo -y es lo que para mí le da un atractivo familiar- esta doctrina se identifica con la de San Francisco de Sales y con la de sus mejores intérpretes

 
Este es el contenido del índice: Índice: introducción. El fin. Capítulo preliminar. La vida. Los elementos. El fin de la creación. Mi fin. La unión. El orden de mis relaciones divinas. Dependencia de mi satisfacción. El uso de las criaturas. Las satisfacciones criadas. El orden de mis relaciones con las criaturas. El orden esencial de la creación. Exposición del «padrenuestro». La organización. Mis obligaciones. Esencia de la piedad. La virtud de la piedad. La gloria divina. El sacrificio. El desorden. Apego a lo criado. El desorden. Apego a mí mismo. El desorden. Sus efectos. El desorden. Sus grados. Fuga del pecado mortal. El crecimiento. Fuga del pecado venial. La imperfección. Dominación de lo humano. La imperfección. Ausencia de la ofensa formal. La imperfección. La perfección. El estado de perfección. La perfección y el sacrificio. El estado de mi alma. El estado general. ¿Dónde está el mal?. El enderezamiento. Las cumbres. La santidad. La muerte mística. La transformación. La consumación. El purgatorio. Ojeada general. Ojeada general. La paz. A los sacerdotes. El camino. Capítulo preliminar 2. La voluntad de dios. La voluntad manifestada. Mandamientos y consejos. Los deberes de estado. Conocimiento del deber. Conocimiento del deber. Amor y ejecución. Piedad sacerdotal. Piedad religiosa. El espíritu de piedad. La voluntad de beneplácito. La acción divina. Objeto de las operaciones divinas. Los dos modos de la operación divina. La marcha del trabajo divino. La piedad pasiva. Esperando a dios. Gozos y penas. ¡Gracias!. El acíbar. Concurso de las dos voluntades. Necesidad del concurso. Naturaleza del concurso. La alianza divina. Acción divina y acción humana. La dirección divina. Las resoluciones humanas. Las resoluciones humanas. Su necedad. Las resoluciones cristianas. La resolución fundamental. El concurso restablecido. Los medios. Capítulo preliminar 3. Las prácticas de penitencia. La penitencia. La mortificación. La mortificación. Reglas generales. La mortificación. Reglas especiales. La abnegación. Su oficio. La abnegación. Su práctica. La humildad. Su práctica. La humildad. Objeto de los ejercicios de piedad. La fidelidad farisaica. El aislamiento. Efectos generales. El aislamiento. Efectos particulares. La inconstancia. El examen de conciencia. El golpe de vista. El examen de los detalles. Contrición y resolución. De los diferentes exámenes. A unidad de los ejercicios. Naturaleza de la gracia. Fuente de la gracia. Necesidad de la gracia. Mi debilidad. Remedios para la debilidad. La oración. Los sacramentos. La santísima virgen. Jesucristo. Resumen general






01/11/2014 09:00:00