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que espero no te defraude.

Soy sacerdote católico, 
me dedico a la filosofía y, a ratos, hago de poeta.
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Tertuliano, el creador del latín

"alma naturalmente cristiana"


Tertuliano nació en Cartago de una familia pagana hacia el año 150 y murió hacia el 220 aproximadamente. A través del testimonio de San Jerónimo sabemos que fue presbítero. Vicente de Lérins, Lactancio y Eusebio de Cesarea afirman que fue un gran erudito; San Cipriano no lo cita nunca directamente pero probablemente conoció sus obras; y nos consta que San Agustín realizó un gran esfuerzo para reconciliarlo con la Iglesia aunque no consiguió apartarlo del montanismo.

Tertuliano poseía conocimientos muy vastos en historia, filosofía y retórica; conocido como el creador del latín eclesiástico, poseía también un amplio dominio del derecho, aspecto muy relevante en sus apologías.

De temperamento apasionado y sensual, vivió una juventud disipada, participando probablemente de los cultos de Mitra. Antes del año 197, impresionado por el ejemplo de los mártires, se convierte al cristianismo. En este año Cartago sufrió una terrible persecución y Tertuliano hace una defensa apologética de la fe cristiana, Apologeticum, en la cual, sirviéndose de argumentaciones jurídicas, deja clara la legitimidad de la fe, y permite ver como los crímenes que se imputan a los cristianos no son ciertos.

Más tarde, hacia el año 207 escribe una serie de obras de carácter moral influenciadas ya por el rigorismo. El pensamiento de Tertuliano está en constante evolución y existen numerosas contradicciones internas en el conjunto de su obra.

No obstante, Tertuliano es un autor importante dentro del período apologético, porque nos permite conocer la época en que vive; es un buen testimonio del pensamiento occidental y de su contraste con el oriental; creador del lenguaje teológico en sus diversas disciplinas es más un sintetizador que un pensador especulativo. Ha quedado para la historia su célebre afirmación del “alma naturalmente cristiana” como resumen de su posición respecto de las relaciones entre la fe y la filosofía antigua. Por un lado, considera que la razón puede llegar de manera natural al conocimiento de Dios, pero por otro, manifiesta una gran desconfianza ante la presunción de las filosofías que dicen no necesitar la Revelación para llegar a la fe. A diferencia de Clemente de Alejandría, Tertuliano no buscará nunca establecer una armonía entre fe y filosofía, pero se servirá de los razonamientos filosóficos que conoce perfectamente.

En algunos momentos manifestará una actitud de rechazo ante cualquier filosofía, porque la intuye como un peligro. Se le atribuye la afirmación “creo porque es absurdo” (credo quia absurdum) ya que su desprecio por los filósofos incluye el desprecio por la razón; por esta razón a menudo Tertuliano ha sido considerado como un pensador antirracionalista o, al menos, antifilosófico. Tertuliano se sirve de la razón para defender la verdad de los dogmas cristianos, pero, a pesar de este esfuerzo racional, la regla de fe es la que viene de Cristo.






06/04/2017 09:00:00